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Biopolímero a partir del lactosuero

martes, 11 de agosto de 2015

Tras tres años de investigación, la ingeniera química Catalina Álvarez, de la Universidad Nacional sede Manizales, dio con el resultado que esperaban en el Instituto de Biotecnología: la obtención de un biopolímero a base del lactosuero, el residuo que queda tras la producción del queso y que, la mayoría de las veces, va a parar a las fuentes hídricas.

Este es el primer paso para pensar en la fabricación de productos biodegradables como bolsas plásticas, botellas, vasos, desechables, cepillos de dientes y hasta máquinas de afeitar.

“Esto se dio pensando en una necesidad ecológica de buscar otras fuentes de obtención de materiales, y estos biopolímeros van a reemplazar a los convencionales que son contaminantes, derivados del petróleo”, explicó Álvarez.

El trabajo de campo de la investigación, denominada ‘Análisis de la producción de polihidroxibutirato (PHB) usando lactosuero como materia prima’, consistió en estudiar, analizar y probar diferentes tipos de obtención del biopolímero, partiendo de días y noches de observación.

“Lo primero que hicimos fue disminuir el nivel de proteínas del lactosuero, que se convierte en nitrógeno”, dijo la ingeniera, y agregó que tras varios procesos físicos y químicos, como el calentamiento y neutralización del suero con ácidos y bases, se logró una ultrafiltración para retirar el 95 por ciento de la proteína.

El microorganismo se fue alimentando con otros nutrientes como fósforo y azufre. La mayor cantidad de lactosuero con la que se trabajó fue con 3,5 litros, de los que apenas se obtuvieron dos gramos del material buscado: una pequeña lámina de biopolímero de color blanco.

Álvarez contó que en otros países ya se están comercializando estos tipos de materiales, por eso hay una gran posibilidad económica para Colombia con dicho hallazgo. Incluso, también se puede utilizar en las cirugías estéticas, porque el PHB se logró producir con bacterias ‘gram positivas’, no negativas, que son tóxicas para el ser humano.

La ingeniera explicó que además esta será una materia prima fácil de conseguir en Caldas, “porque en la región tenemos con grandes productoras: Celema y Normandy”.

Dicha investigación se hizo bajo la tutoría del microbiólogo Juan Carlos Higuita, docente del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional, sede Manizales.

Uno de los aspectos que se busca seguir investigando es la forma de extracción final del microorganismo, a través de solventes sostenibles y más económicos.

Catalina Álvarez tiene 24 años, y este proyecto lo desarrolló en su maestría en Ingeniería Química. Hoy es estudiante de doctorado en el mismo campo.

Fuente: www.eltiempo.com


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