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¿Que opinas del vino azul?

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Cuatro jóvenes españoles crearon una bebida color azul índigo y desataron la polémica: ¿todo vale a la hora de seducir a los nuevos consumidores?  


Si bien en su momento la noticia de la creación de “vino en polvo” o “vino desalcoholizado” ya había generado controversia y sumado tanto fanáticos como detractores, ahora la polémica la desataron cuatro jóvenes españoles que decidieron crear Gïk, una bebida dulce y de color azul índigo.

Destinada a un público joven más ligado a los frizantes o espumantes dulces, se trata de una bebida que logra este llamativo color por la utilización de la antocianina, un compuesto natural procedente de la piel de la uva, y la indigotina. Pero más allá de lo novedoso, Gïk está en boca de todos en España y, en Argentina, la noticia ya dividió las aguas. La pregunta es: ¿todo vale a la hora de innovar y querer seducir a nuevos consumidores? 

Básicamente, la polémica surge desde el vamos: no es vino. “Por normativa no se la puede llamar vino. Lo correcto sería nombrarlo como una ‘bebida a base de’”, explica Alejandro Iglesias, periodista, sommelier y uno de los creadores de Vinómanos.

Para obtener el color, utilizan la antocianina, un compuesto natural procedente de la piel de la uva, y la indigotina

La realidad es que sólo se le da el nombre de vino al líquido resultante de la fermentación alcohólica del jugo de uvas, sin el agregado de ninguna sustancia, aún aunque ésta sea orgánica. Sin embargo, Aritz López, unos de sus creadores, no es ajeno a la polémica y durante una entrevista con 20minutos.es retrucó: “Claro que es vino, sólo que no es su vino. Es el vino de todos, sin normas ni prejuicios, sin convenciones heredadas sobre cómo debería elaborarse o beberse”.

En ese sentido, Pancho Barreiro, periodista y nuestro columnista de vinos, va más allá y responde sin vueltas: "Llamar vino a una bebida azul hecha a base de uva es como llamar alfajor a unas tapas de arroz con dulce de leche light o como decirle milanesa a las de soja; es una falta de respeto. Puede ser rico, pero no va a ser nunca vino. El vino es un producto totalmente natural, donde la uva está cuidada en cada detalle y no se le puede cambiar su esencia: y al decolorarlo, están cambiando su condición más pura".


Por el momento, Gïk sólo se vende a través de Internet y, según explican ellos mismos, los mayores compradores tienen entre 25 y 34 años, un segmento que no creció "bebiendo vino, sino refrescos azucarados, cerveza y licores". Tiene 11,5º de alcohol, es dulce y se obtiene de uvas tintas y blancas de distintas variedades que se producen en diferentes bodegas españolas. “Seleccionamos a las bodegas en función de su uva, sus instalaciones y su afán por innovar”, explican en la “antificha técnica”, otro gesto de rebelión por parte de sus creadores.

La polémica surge desde el vamos: no es vino. "Lo correcto sería nombrarlo como una ‘bebida a base de’”, explica el periodista y sommelier Alejandro Iglesias.

“No es de mesa ni crianza: mezclamos distintas uvas. No es de postre ni de aperitivo, cada uno lo toma cuando quiere. No tiene Denominación de Origen, porque trabajamos con distintas bodegas. Todo esto hace que los puristas acaben diciendo: entonces no es vino”, afirma uno de los jóvenes que, sin tradición vitivinícola ni empresarial, decidieron desarrollar esta bebida junto con la Universidad del País Vasco y el centro Azti Tecnalia.

Si bien sus creadores hacen hincapié en que esta bebida llegó para revolucionar el mercado y, a través de una bebida fresca y llamativa, llevar el mundo del vino a los jóvenes, Alejandro Iglesias alerta que en realidad no se está pensando a largo plazo ni en la cultura vitivinícola sino, simplemente, en números: "En España, el mercado del vino cayó mucho y con esto buscan aumentar el consumo, pero lo que está comprobado es que los bebedores de este tipo de bebidas después no se dirigen al mundo del vino, sino que se vuelcan hacía otro tipo de bebidas como la cerveza o los tragos".

Para Pancho Barreiro, la polémica y la provocación no es más que una simple estrategia de mercado: "Se basan en eso para aumentar las ventas, pero no vale todo a la hora de innovar. Como dice Alejandro, puede ser una bebida a base de vino, pero no es vino. En nuestro país, y en el mundo, jóvenes enólogos demostraron que hay mil formas de innovar, pero en todas lo que más se cuida es la esencia del producto y potenciar sus cualidades o hacerlos con estilos distintos para alcanzar nuevos consumidores"


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