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Plantas para producción de vino y uva de mesa en medio de la nieve

sábado, 23 de enero de 2016

Chile.- Rodrigo Espinosa Carey es un innovador empresario, dueño de "Comercial Pangal Limitada", vivero ubicado a 1600 metros de altura en el sector en El Escorial, en Panquehue. Allí da la pelea contra gigantes en la producción de plantas injertadas para uva de mesa y productores de vino, con clientes históricos desde la Primera a la Octava regiones, pero con mucha fuerza entre la Tercera a la Quinta.


Confiesa que le ha ido bien y que parte de ese éxito está basado en su creatividad a prueba de imposibles, y prueba de ello es su última "locura": producir plantas injertadas y vinos en medio de la nieve, a más de 1.600 metros de altura.

El proyecto se remonta al año 2012, cuando Rodrigo se dio cuenta de la fuerza que estaba tomando el concepto de "vino en altura", experiencia que otorga un sabor diferente a cepas conocidas, pero que, al ser producidas bajo condiciones extremas, adquieren propiedades especiales a la hora de probarlos.

"Yo tengo siempre el mismo desafío: vender más plantas de vino, pero compitiendo con gallos muy grandes en la Sexta Región. Entonces, debía ofrecer algo muy diferente", cuenta Espinosa, quien se ha criado en medio de los campos aconcagüinos y cuando conoció esta suerte de moda por el consumo de vinos con cualidades especiales en su producción, se lanzó con la innovadora idea de producir plantas para vinos en la alta cordillera.

Así fue como, en 2012, presentó su idea a un Fondo de Innovación de CORFO, que aprobó cubrir el 50% de todo el proceso de investigación y experimentación, que está dando resultados sorprendentes.

"Decidí a criar parras a 1.600 metros de altura. Ello, bajo la certeza de que la parra es inteligente, tiene memoria, lo que está comprobado mundialmente. Entonces, se aclimatan al frío y, a la larga, después de un tiempo, la planta aprende a brotar más tarde. Con ello, si una viña se decide a plantar en la cordillera, ¿qué parra comprará? ¿Las que tengo en Panquehue o las que se criaron en la alta cordillera, cuyo material genético fue criado en la altura y el hielo? Obviamente que la criada en la zona alta, que está más adaptada al frío. Es decir, si alguna vez a la Viña Errázuriz se le ocurre plantar en Río Colorado, preferirá comprar mis plantas, en vez de traerlas desde lejos", explica Espinosa.

Así es como, una vez expuestos los excelentes resultados de su trabajo a CORFO, se prepara para que, mediados de este año y principios del próximo, inicie el trabajo masivo de injertos, para producir plantas a gran escala desde el 2017.

VINO CORNISA

Pero, para demostrar las propiedades de un vino originado en sus plantas de la alta cordillera, ya tiene en producción cuatro barricas de la bebida, de las cuales saldrán las primeras 1.200 botellas de distintas cepas. Ello, pensando en las degustaciones que hará a las viñas con las que pretende hacer negocio.

"En Los Andes tengo dos cosas: cepas de uva vinífera y un plantel de cepas madre de porta injertos. Es decir, tenemos plantada una viña en la cordillera. Además, plantamos parras silvestres, que no dan uva, pero son porta injertos. Cada año, podamos los porta injertos, podamos las yemas de uva de vino e injertamos una arriba de la otra y la venderemos como planta injertada", detalló el empresario, agregando que Habrá producción de desde el segundo semestre de este año, para degustación, que saldrá a la venta bajo la marca "Cornisa", de Viña Río Colorado.

"El nombre tiene que ver con alto riesgo, el hielo", explica, señalando que está trabajando con cepas Malbec, Syrah, Cabernet Franc, Cabernet Souvignon y Petit Verdot, que se han ido desarrollando en medio de un hermoso paraje, rodeado de cóndores, truchas, quebradas con caídas de agua, zorros y un paraje soñado.

Fuente: diarioelobservador.cl
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